«Shakespeare saca todo su ingenio y Ricardo III resulta siendo un asesino en el punto donde no comete ningún crimen: en la muerte de Eduardo. Y no porque no haya esgrimido ningún puñal o matado, sino porque se encuentra ajeno a todo propósito de fidelidad, porque no puede ser, no quiere ni puede ser el testigo final del moribundo: muere tranquilo, que yo guardaré siempre en mi la imagen de lo que tú eres como una imagen valiosa »

— Estanislao Zuleta

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