Agenda
17:00 -
20:00
Cine en conversación
Lugar: Sede CorpoZuleta
Película: Farinelli. Director: Gérard Corbiau. Año: 1994
20:30 -
21:00
Programa radial: Recordando a nuestros maestros
UN Radio - 100.4 del FM.
Ciclo: Hombres y mujeres
| Memoria Musil capítulo 113 - Tertulia |
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Memoria del Seminario permanente sobre el amor y la muerte, Luis Antonio Restrepo: Robert Musil: “El Hombre Sin Atributos” Sesión del 31 de octubre de 2011 Capítulo 113: Ulrich conversa con Hans Sepp y con Gerda en el ambiguo lenguaje que hace de línea fronteriza entre el orden suprarracional y el infrarracional. Revisada por: Santiago Gutiérrez Metodología: tertulia Ciertas palabras fueron dichas entre los asistentes; por supuesto no era la primera vez que se pronunciaban pero no por ello se consideran menos ciertas: cada frase de Musil te lanza a un lugar impensado e insólito. Con una sola oración puede pasar de consideraciones políticas a la complejidad del amor en una joven doncella y luego mostrarnos la incertidumbre ante la amplitud del universo infinito que nos rodea. Una frase como esta puede verse reflejada en el capítulo correspondiente a esta sesión que, desbordándonos en sus reflexiones en una primera lectura individual, obligó a que reclamáramos necesaria la palabra de los otros para construir con ella una conversación más informal. En otras palabras, este capítulo nos reclamó una tertulia. Surgió entonces la idea de leer apartes de tan densas páginas e ir resaltando aquello, lo más importante que en opinión de los y las asistentes podría ayudar a esclarecer sentidos y, acaso, construir un problema. Algunos de esos pasajes y comentarios son lo que esta memoria quiere recoger y, si la suerte lo permite, ser de ayuda en el entendimiento de este capítulo. De cierta discusión inicial entre Ulrich y Has, quien se mostraba impertinente surgió el tema de esa tensión que va emergiendo como caldo de cultivo en los jóvenes de Kakania, ese contexto que se va instalando y se manifiesta en repudio a los “quebradores de bancos” entre los que se mueve la “prima Diotima”, para exaltar entonces una imagen de unidad nacionalista y así recuperar con urgencia y prontitud el Espíritu alemán. Hans pregunta a Ulrich «¿no existe un mito austriaco? ¿Una religión primitiva de Austria? ¿Una epopeya? Las ciudades más hermosas e importantes fueron construidas por italianos y alemanes; y las fuerzas militares organizadas según los modelos napoleónicos. Una sociedad semejante no parece poseer nada propio; no le queda, pues, más remedio que anexionarse a Alemania.» Otro pasaje de gran importancia fue aquel que establecía al niño como propiedad de los padres cual si fuesen esclavo y señor. De la misma forma, Hans reconocía en esta idea un asunto repugnante al que contrarrestaba diciendo: «el niño es creador porque él es crecimiento y se edifica a sí mismo. (…) No quiere saber nada de un mundo de confección casual y construye el mundo de sus ideales.» Para resumir, la exigencia de Hans era esta: «¡Todos debéis permanecer como niños!» queriendo decir con esto que con el mundo alzando las banderas del amor se derrotaría el hecho de ser esclavo del mundo burgués. Es precisamente ese amor el que da curso a la comunidad denominada por Hans como “los sin-yos”. Esta se creaba cuando se reconocía que «no es posible tener más que un amigo verdadero, pero éste siente la necesidad de otro amigo más, de lo que deducían que la comunidad es como una asociación de almas en cadena circular a manera de espectro solar u otra clase de eslabonamiento» Aquí puede verse la configuración de una comunidad cuyos procesos de identificación son en todo caso problemáticos pues, como dice luego Hans, entre más se abandona el yo y los intereses que le son más propios, más servicio hay para la comunidad. También salta a la vista la pregunta acerca de la reunión sin objetivo, una comunidad sin proyecto, simplemente una congregación de gente reaccionaria. ¿Qué tan diferente se presenta esto ante la Acción Paralela? Por último, entendiendo, por supuesto, que otros pasajes se han quedado por fuera de esta memoria, es importante mencionar un diálogo entre los dos interlocutores de antes (Ulrich y Hans) pero esta vez anexionándoles a Gerda, quien, aunque callada, siempre ha estado en medio de aquellas dos presencias y palabras. Lo dicho tiene que ver con el amor, tomándolo como pasión y como identificación hacia la ya mencionada comunidad. Una expresión dicha por Hans funge de premisa a una reflexión de Ulrich: «el alma sólo acepta aquello que le pertenece». El hombre sin atributos, entonces, se refiere a los amantes como a aquellos en los que no puede haber extrañeza y por tanto re-conocimiento. No pueden contarse novedades ni hallarse desconocidos o difuminados ante el otro. «No puede conocerse una cosa sin relación al observador», y es eso lo que disipa la posibilidad de ver algo que él no haya visto en su alma. « ¡Qué incongruente parece, por ejemplo, la expresión de la palabra “poseer” aplicada a los amantes! (…) Pareciera como un animal pesado que aplasta su presa con un cuerpo entero, pero esta expresión es la legítima y fundamental del capitalismo, (…) mientras que el amor y la ascesis permanecen aparte como una pareja de hermanos.» Para Hans dichas palabras no eran motivo de gran conmoción: «A nosotros no nos ha sido concedida la facultad de poseer —decía él—; somos peregrinos que avanzan paso a paso. Y cuando advertía que la insatisfacción hacía temblar a Gerda de pies a cabeza, lo atribuía no tanto a una debilidad como a un resto de origen no germánico» En este plano del amor, ya en el comunitario, dice Hans: «quizás tendría que venir un hombre a desliar a los demás, antes de que el acto supremo pudiera dar resultado». Se necesitaba, pues, un gran redentor, una especie de gran mesías que tomando el símbolo de la gran Alemania en sus manos, abriera caminos por entre los impíos para llevar a todos aquellos infundidos por ese gran espíritu a mejor puerto. Aquí termina esta, seguramente, fatalmente, incompleta memoria, pero sea como fuere, si esta fue sólo la tertulia, ya uno podrá hacerse a una idea de cómo será el seminario. Vincent Restrepo Responsable de la memoria |







